ELENA
Hoy quiero escribir sobre una persona que es especial. Totalmente diferente a alguien que podamos definir como convencional. Es mi hermana Elena. El nombre Elena viene del griego y significa antorcha que ilumina. Haceros una idea.
Yo sinceramente creo que una persona es la que mejor se conoce a sí mismo y la que peor se define. Por eso considero que la mejor manera de conocer a alguien es conocer sus acciones. Y tengo miles de recuerdos con Elena pero hace diez minutos que me ha venido a la cabeza uno en concreto y quería expresarlo porque creo que es la primera vez que lo menciono desde entonces.
Yo tendría unos 9 o 10 años y tenía una serie de chequeos médicos frecuentes por causa de una enfermedad de la que ya había salido pero que precisaba de seguimiento. En uno de estos chequeos, una especie de escáner cerebral o algo así no me acuerdo muy bien porque era muy pequeño, precisaba de quedarme en vela una noche entera, es decir, unas 36 horas sin dormir, cosa que para esa edad los que tengan hijos o hermanos pequeños sabrán que no es fácil de conseguir. Además no me era permitido tomar cafeína pues alteraría los resultados. Misión imposible vaya.
Bueno pues ahí estaba mi hermana Elena, que sin darse aires (nunca se los da cuando hace el bien y además como lo intente seguro que ni le sale), me recogió de algún partido de fútbol o algo así no recuerdo bien donde estaba yo, me llevó en su mítico Renault Twingo verde (que evidentemente con 9 años lo asociabas al color de lo que encontramos en la nariz) siempre en reserva (no le funcionaba el medidor de gasolina) y una sonrisa que le iba de una oreja hasta la otra. Fuimos al videoclub donde elegí dos películas, me llevó a comprar unas pizzas del telepizza y unos paquetes de palomitas (eso era un lujo exquisito) y un paquete gigante de chuches. También te das cuenta de cómo es la memoria que recuerdo perfectamente todo lo que me compró y no me acuerdo en qué consistía la prueba médica. Supongo que realmente recuerdas las cosas que te interesan y a esa edad interesan evidentemente las chucherías.
Volvimos para casa y vimos las películas, jugamos a un juego de mesa, me dejó jugar al ordenador mientras ella leía...Disfruté como sólo pueden disfrutar los niños. Ella no durmió ni cinco minutos aquella noche por acompañarme. Pero es que no sólo eso, se dejó la piel y unas ojeras increíbles haciéndome reír y pasármelo bien. Es eso.
Ella es así. Se da al cien por cien por los demás y se olvida de ella misma. Yo creo que mi hermana fue un capricho de Dios sinceramente, que hizo trampas engañando al Diablo, dejando Bien y risas a manos llenas. Elena tía eres cojonuda (y sé que mi madre leerá después de esto y soltará algo así como "Niño ay qué ver por qué utilizas tacos" pero es la mejor forma de definirla, así que Mamá lo siento ).
Este recuerdo que tenía más o menos enterrado en la memoria (por cierto lo del tema del cerebro, los recuerdos y la memoria es acojonante, vaya jueguecito que da) me ha venido porque son las cinco de la mañana y no consigo dormir y me he acordado de esa noche y lo fácil que me hizo llevar ese insomnio obligado.
Supongo que todo esto viene por la soledad mental a la que se llega a ciertas horas de la madrugada y donde tienes verdaderas conversaciones con la almohada y donde hay tiempo y tiempo y tiempo para pensar. Yo he llegado a la conclusión desde mi corta experiencia vital que la familia es jodidamente importante. Nunca fallan, sólo aman y sin condiciones y eso es una cosa que gracias a Dios he tenido en mi familia desde siempre. Por eso aunque ahora estemos todos dispersados sé y sé que ellos lo saben que yo cuento con ellos. Y viceversa. Con mi Familia con mayúsculas joder que lo llevamos con estilo y con orgullo. Ha quedado así como un Corleone rapero pero está bien así.
Bueno pues hoy va por ella, me siento orgulloso de ser el hermano de esta mujer fuerte y valiente (que no es no temer las cosas, eso es ser temerario, sino que a pesar de temerlas, las afronta con coraje) que es guapa como la de Troya y que probablemente cause una guerra porque es un desastre y que a veces te vuelve loco porque lía a la gente de una manera anormal. Pero si hay que definir a Elena con palabras y no con acciones simplemente remitirnos a su nombre, realmente es una antorcha que ilumina.
Hala a ver si duermo algo que ya va tocando. Y sino voy al videoclub a por un par de pelis, palomitas y una bolsa gigante de chuches.
Hoy quiero escribir sobre una persona que es especial. Totalmente diferente a alguien que podamos definir como convencional. Es mi hermana Elena. El nombre Elena viene del griego y significa antorcha que ilumina. Haceros una idea.
Yo sinceramente creo que una persona es la que mejor se conoce a sí mismo y la que peor se define. Por eso considero que la mejor manera de conocer a alguien es conocer sus acciones. Y tengo miles de recuerdos con Elena pero hace diez minutos que me ha venido a la cabeza uno en concreto y quería expresarlo porque creo que es la primera vez que lo menciono desde entonces.
Yo tendría unos 9 o 10 años y tenía una serie de chequeos médicos frecuentes por causa de una enfermedad de la que ya había salido pero que precisaba de seguimiento. En uno de estos chequeos, una especie de escáner cerebral o algo así no me acuerdo muy bien porque era muy pequeño, precisaba de quedarme en vela una noche entera, es decir, unas 36 horas sin dormir, cosa que para esa edad los que tengan hijos o hermanos pequeños sabrán que no es fácil de conseguir. Además no me era permitido tomar cafeína pues alteraría los resultados. Misión imposible vaya.
Bueno pues ahí estaba mi hermana Elena, que sin darse aires (nunca se los da cuando hace el bien y además como lo intente seguro que ni le sale), me recogió de algún partido de fútbol o algo así no recuerdo bien donde estaba yo, me llevó en su mítico Renault Twingo verde (que evidentemente con 9 años lo asociabas al color de lo que encontramos en la nariz) siempre en reserva (no le funcionaba el medidor de gasolina) y una sonrisa que le iba de una oreja hasta la otra. Fuimos al videoclub donde elegí dos películas, me llevó a comprar unas pizzas del telepizza y unos paquetes de palomitas (eso era un lujo exquisito) y un paquete gigante de chuches. También te das cuenta de cómo es la memoria que recuerdo perfectamente todo lo que me compró y no me acuerdo en qué consistía la prueba médica. Supongo que realmente recuerdas las cosas que te interesan y a esa edad interesan evidentemente las chucherías.
Volvimos para casa y vimos las películas, jugamos a un juego de mesa, me dejó jugar al ordenador mientras ella leía...Disfruté como sólo pueden disfrutar los niños. Ella no durmió ni cinco minutos aquella noche por acompañarme. Pero es que no sólo eso, se dejó la piel y unas ojeras increíbles haciéndome reír y pasármelo bien. Es eso.
Ella es así. Se da al cien por cien por los demás y se olvida de ella misma. Yo creo que mi hermana fue un capricho de Dios sinceramente, que hizo trampas engañando al Diablo, dejando Bien y risas a manos llenas. Elena tía eres cojonuda (y sé que mi madre leerá después de esto y soltará algo así como "Niño ay qué ver por qué utilizas tacos" pero es la mejor forma de definirla, así que Mamá lo siento ).
Este recuerdo que tenía más o menos enterrado en la memoria (por cierto lo del tema del cerebro, los recuerdos y la memoria es acojonante, vaya jueguecito que da) me ha venido porque son las cinco de la mañana y no consigo dormir y me he acordado de esa noche y lo fácil que me hizo llevar ese insomnio obligado.
Supongo que todo esto viene por la soledad mental a la que se llega a ciertas horas de la madrugada y donde tienes verdaderas conversaciones con la almohada y donde hay tiempo y tiempo y tiempo para pensar. Yo he llegado a la conclusión desde mi corta experiencia vital que la familia es jodidamente importante. Nunca fallan, sólo aman y sin condiciones y eso es una cosa que gracias a Dios he tenido en mi familia desde siempre. Por eso aunque ahora estemos todos dispersados sé y sé que ellos lo saben que yo cuento con ellos. Y viceversa. Con mi Familia con mayúsculas joder que lo llevamos con estilo y con orgullo. Ha quedado así como un Corleone rapero pero está bien así.
Bueno pues hoy va por ella, me siento orgulloso de ser el hermano de esta mujer fuerte y valiente (que no es no temer las cosas, eso es ser temerario, sino que a pesar de temerlas, las afronta con coraje) que es guapa como la de Troya y que probablemente cause una guerra porque es un desastre y que a veces te vuelve loco porque lía a la gente de una manera anormal. Pero si hay que definir a Elena con palabras y no con acciones simplemente remitirnos a su nombre, realmente es una antorcha que ilumina.
Hala a ver si duermo algo que ya va tocando. Y sino voy al videoclub a por un par de pelis, palomitas y una bolsa gigante de chuches.

Descubrí tu blog hace 2 días y me gusta bastante!!! :) Un blog es una buena forma de hablar con el mundo, ya que se quedan escuchando solo aquellos que deciden hacerlo...
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